El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para ejercer el terrorismo de Estado contra opositores a las dictaduras de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
Claves para entender el Plan Cóndor:
1.- ¿Qué fue?
El denominado Plan Cóndor fue una coordinación represiva o conspiración entre los servicios de inteligencia de las dictaduras que gobernaban países del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia) en coordinación con Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés).
2.- ¿En qué consistió?
Se trató de una operación orquestada en las décadas de 1970 y 1980 en el marco de la “Guerra Fría” y tuvo como principal actor al general chileno Augusto Pinochet, en concordancia con otros dictadores de la época.
La operación consistía en lograr el intercambio de información entre los países involucrados sobre supuestos subversivos.
La intención era reprimir y perseguir a todo el que hacía oposición política a los regímenes dictactoriales del Cono Sur, es decir, eliminar a enemigos políticos para de esta manera instalar políticas neoliberales. El principal objetivo era luchar contra el comunismo y evitar su expansión en la región.
3.- ¿Cómo se ejecutaba?
A través de operativos de inteligencia o de las fuerzas armadas de los distintos países participantes. Se desplazaban libremente en el territorio de los otros para secuestrar, desaparecer o asesinar a sus conciudadanos.
4.- ¿Quiénes eran los principales actores?
Documentos desclasificados revelan que el Plan Cóndor fue ideado tras una reunión realizada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, el jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), brazo ejecutor policial y secreto de la represión instaurada por Augusto Pinochet, y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina (gobernada por Isabel Martínez de Perón), Bolivia, Paraguay y Uruguay (estos últimos con gobiernos militares).
El periodista e investigador estadounidense Cristopher Hitchens considera también que el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, fue el ideólogo de esa acción represiva, al permitir que la Agencia Central de Inteligencia (CIA), diera instrucciones al jefe de la DINA y usara la Escuela de las Américas para ello.
Se dice que otros países como Perú, Colombia (con la organización paramilitar colombiana conocida como Alianza Americana Anticomunista) y el terrorista de Luis Posada Carriles, participaron en esta operación, de acuerdo con lo revelado por los archivos del terror.
5.- ¿Qué consecuencias dejó esta operación?
Según los llamados archivos del terror, descubiertos por el abogado Martín Almada en Paraguay en 1992, el plan Cóndor dejó un saldo de 50 mil muertos, alrededor de 30 mil desaparecidos y 400 mil presos.
A estos resultados se les suma las torturas, el traslado de detenidos a otros países y el constante seguimiento y vigilancia a los enemigos políticos.
CONCLUSIÓN
Los países imperialistas , como la Roma imperial de antaño, quita y pone gobiernos títeres para gobernar en el mundo... Aprovecha su hegemonía para acallar los productos de su imperialismo: hambre, enfermedad, protestas, narcotráfico, guerras, corrupción...
Utilizan las empresas para saquear los productos naturales de los paises empobrecidos, utilizan las politicas educativas para propagar sus ideologías aberrantes de igualdad de género, aborto, control natal...
LA PALABRA DE DIOS
Al impío Dios le dice: ¿Qué derecho tienes tú de hablar de mis estatutos, y de tomar mi pacto en tus labios? Pues tú aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras. Cuando ves a un ladrón, te complaces con él, y con adúlteros te asocias.
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Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; {pero} te reprenderé, y delante de tus ojos expondré {tus delitos}. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que {os} despedace, y no haya quien {os} libre. Salmos 50:16-22
Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; {pero} te reprenderé, y delante de tus ojos expondré {tus delitos}. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que {os} despedace, y no haya quien {os} libre. Salmos 50:16-22
El “Plan Cóndor” se inició con un acuerdo suscrito en 1975 entre los cuerpos de inteligencia de seis Estados (Argentina, Bolivia Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay). Con la ayuda de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, su objetivo consistió en coordinar los esfuerzos en la denominada “lucha contra la subversión“.
Se lee en el sitió del Centro de Investigaciones Legales y Sociales de la Argentina que: “El Plan Cóndor fue un sistema formal de coordinación represiva entre los países del Cono Sur que funcionó desde mediados de la década del setenta hasta iniciados los años ochenta para perseguir y eliminar a militantes políticos, sociales, sindicales y estudiantiles de nacionalidad argentina, uruguaya, chilena, paraguaya, boliviana y brasileña. Su acta de fundación está fechada el 28 de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, durante la clausura de la Primera Reunión de Inteligencia Nacional, y lleva las firmas de los representantes de Inteligencia de la Argentina (Jorge Casas, capitán de navío, SIDE), Bolivia (Carlos Mena, mayor del Ejército), Chile (Manuel Contreras Sepúlveda, jefe de la DINA), Uruguay (José Fons, coronel del Ejército) y Paraguay (Benito Guanes Serrano, coronel del Ejército)“.
En reciente entrevista de Jorge Gestoso en TeleSur, Pablo Gentili, secretario general del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), apuntó sagazmente que esa asociación criminal entre Ejércitos latinoamericanos constituía el primer esfuerzo serio de integración en nuestro continente. Integración para delinquir, reprimir y sembrar el terror en aras de restaurar un estado de cosas que se veía amenazado por los avances de la izquierda, que habían tenido en esos años su máxima expresión en el Chile de la Unidad Popular.
Por muchos años, a quienes denunciaron esa connivencia entre las instituciones armadas del Cono Sur, apoyados por los Estados Unidos de América, se les calificó peyorativamente como adeptos a teorías “conspiracionistas”, hasta que en 1993 se descubrió en Paraguay una habitación con los ahora conocidos como Archivos del Terror, en donde está documentada tal coordinación.
Hoy, cuando se hace mención a la conexión evidente de tácticas y estrategias de las fuerzas de la derecha en asocio con los Estados Unidos de América –el gran conspirador tras bambalinas- en contra de los gobiernos nacional progresistas de Nuestra América, salen a la palestra voces que vuelven a calificar peyorativamente, como antes, de conspiracionistas a quienes hacen ver que atrás de todo esto hay una bien orquestada política continental.
Los grandes orquestadores de todo son los Estados Unidos de América. El retroceso que tuvo su hegemonía en la región mientras distrajeron fuerzas en el Medio Oriente puso sobre alerta a la administración demócrata de Barack Obama que, tomándole el pulso a la época, se dio cuenta de la necesidad de cambiar la manera de actuar. La respuesta fue la política del soft power, que reedita con bemoles aquellas del Buen Vecino y el Gran Garrote de la primera mitad del siglo XX: una mano para mostrarse como amigo pero, si no funciona, la otra con el gran garrote.
No hay que hacer mucho esfuerzo para determinar las líneas directrices de esta nueva estrategia basada en viejas experiencias. El Plan Cóndor es una de ellas; en nuevas circunstancias pero persiguiendo siempre los mismos objetivos: la restauración del pasado.

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